| “Es preciso que los argentinos respondamos con firmeza frente a las violaciones de derechos humanos que está sufriendo el pueblo catamarqueño por expresar su opinión y rechazo al modelo económico que se le impone. Al menos deberíamos preguntarnos por qué Andalgalá se niega a recibir los suculentos beneficios que publicita esta clase de minería. No debemos olvidar que es precisamente en Catamarca en donde se ubica la Alumbrera, la primera explotación minera de oro a cielo abierto más grande de la Argentina. ¿Por qué rechazan nuestros hermanos de Catamarca, con experiencia, esta supuesta lluvia de riquezas? ¿Será que las riquezas llueven pero no sobre Catamarca?” - Romina Picolotti, Presidente CEDHA. |
Por Jorge Daniel Taillant Presidente Soluciones Sustentables y Asesor Estratégico, Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) Las estoicas movilizaciones multitudinarias por parte de la comunidad de Andalgalá Catamarca demuestran su legítimo desacuerdo con un modelo Frente al pueblo unido y movilizado por su derechos, se yergue una vez Sucede que muchos de estos emprendimientos de minería a gran escala prometen beneficios cuantiosos, como fue el de La Alumbrera, el emprendimiento de oro más grande de la Pero el emprendimiento, la Todo esto hace pensar en la reciente película AVATAR, donde se desata una guerra campal en el Planeta Pandora, entre la comunidad local indígena, los Na’vi, y fuerzas armadas privadas invasoras que defienden a ultranza a la empresa RDA en su extracción de mineral precioso, unobtanium, por no decir oro. En Catamarca, no estamos tan lejos del Yamana Gold declara en su página de Como vemos una y otra vez en la República Argentina, la bendición del mineral en la montaña esconde secretos nefastos, es una bendición maldita que genera pleito, resistencia, agresión y represión. No es la Las empresas mineras que operan en el país parecen ¿Cómo podemos sostener una diferencia de puntos de vista tan abismal entre el pensar del pueblo y el pensar del proponente del proyecto? ¿Debemos pensar que todo emprendimiento minero tendrá un fin infeliz de este En Andalgalá, Yamana proclama que ayuda a fomentar a 14 emprendimientos económicos, que incluyen procesamiento de Parte del problema radica en que la empresa es defendida no solamente por su propio afán de generar ganancias y su gran poderío material y económico, sino que también el mismo gobierno la defiende y escuda a sus intereses. En este caso, tanto el gobierno Provincial como el Nacional, argumentan que la minería es la solución al desarrollo, y es el mismo gobierno en realidad el que le da la licencia operativa a la empresa. Pero veamos qué licencia. El dilema está en aquello que aprendimos a llamar “licencia social”, término que empezó a escucharse con el conflicto que se desató con Merídian Gold en Esquel, y que explotó en la sociedad Argentina y quedó para permanecer con el más reciente y aún latente conflicto en Gualeguaychú, por la instalación de la pastera Botnia sobre los márgenes del Río Para algunos, la licencia social es un proceso de comunicación y aceptación legítima de la comunidad, que debe otorgarse implícitamente y a través de la construcción de confianza de la empresa con sus stakeholders (afectados) y la comunidad. Para otros, la licencia social es un mero peldaño en un proceso burocrático, que opera como si fuera un No es casual que la CFI del Banco Mundial redujera en sus políticas de salvaguarda la relevancia y preponderancia de la licencia social de “consulta y consentimiento previo” a “consulta previa”, vaciando al principio de la licencia social su carácter de “vinculante” que portaba previamente. Lo que sucede es que los movimientos sociales locales preocupados por el impacto social y ambiental de la Lo que está claro es que, si bien estos emprendimientos consiguen sus licencias operativas del gobierno local de turno, la licencia social no está en la legítima órbita del gobierno para ser concedida. Entonces, cuando Yamana Gold dice que opera en “jurisdicciones amigables a la minería”, en parte tiene razón: la jurisdicción formal gubernamental es favorable, la empresa es invitada, es exonerada del pago de impuestos, es fomentada, es protegida, y es otorgada todos los permisos necesarios desde el punto de vista operativo y procesal. Pero ésto no es licencia social. Y aquí radica el problema de tantos emprendimientos, empezando por Esquel y pasando por Veladero, Pascua Lama, Famatina, La Alumbrera y ahora Agua Rica, entre muchos más. Acá también reside la esquizofrenia y las profundas contradicciones, y el desequilibrio de poder entre instituciones y políticas públicas del Estado para Pero, por otro lado, el mismo Estado, que no es monolítico, mezquina en cuanto al control de la industria. La Entonces, ¿dónde queda la comunidad local que depende de la efectividad del control ambiental de la minería para garantizar sus derechos? Francamente, queda abandonada. Las instituciones del Estado, tanto provinciales como nacionales, no están empoderadas para interceder en el control efectivo social y ambiental de la minería, sino que están subordinadas políticamente para que siempre gane la promoción por encima del control ambiental o social. Por eso el repudio, por eso el rechazo, por eso la oposición. Es imposible hacer lo que nos propone Barrick Gold, “Minería Responsable”, si las instituciones que garantizan la responsabilidad están despojadas de sus herramientas de control. No es Barrick Gold quien debe garantizar la “minería responsable”. Barrick puede intentar hacer minería responsable, pero es el Estado el garante de esa responsabilidad, y si el Estado no asume ese deber, entonces la eventual víctima queda absolutamente desamparada. No podemos hacer minería sustentable si los que tienen la responsabilidad sobre la sustentabilidad del asunto no tienen herramientas, libertad, independencia, poder (y, en algunos casos, intención) para cumplir con su propósito. Ésto fue claro con la vetada Ley de Glaciares por el gobierno nacional, donde el interés minero triunfó y opacó a la intención legislativa de la preservación del crítico recurso hídrico de los glaciares andinos. Fue claro también cuando Romina Picolotti, entonces Secretaria de Ambiente de la Nación, y actual Presidente del CEDHA, quiso incidir en el control de la minería y se encontró con fuertes resistencias del sector, tanto de las empresas como de los sectores gubernamentales provinciales y nacionales responsables en la materia. La máxima autoridad ambiental nacional se enfrentó también con un marco legal viciado en contra del control, y con un escenario político que se resistía y se resiste a condicionar a la actividad minera al cumplimiento de la normativa ambiental, al principio precautorio, a la garantía de los derechos humanos básicos y a la responsabilidad del sector en materia social y ambiental. Ciertamente, las secretarias de minería provinciales (o su equivalente), como la de la Nación, son fundamentalmente pro-mineros. No hay nada malo con esto; es legítimo y aceptable que estas reparticiones del Estado lo sean, y también que las personas que ocupan cargos en dichas reparticiones estén convencidas de que el desarrollo económico y social puede venir de la mano de la explotación de minerales en montaña. Evidentemente, y posiblemente con justa razón, piensan que los riesgos de impacto ambiental de la minería son superables. Y eso también no debe ser tema de diferendos. El problema radica que, en la práctica, lo que vemos no condice con lo que hay. Vemos riesgos que se transforman en hechos de impacto que no son controlados o que son ignorados o tolerados. Y vemos resistencia feroz gubernamental y privada cuando se quiere incidir en el control. Vemos ganancias que no parecen repartirse entre los que más lo necesitan. Vemos sectores de la sociedad que crecen y otros, como Catamarca, que son motores de explotación mineral que se estancan en sus niveles de pobreza y subdesarrollo. Entonces parece absolutamente legítimo que la comunidad de Catamarca, nuestra propia versión de la comunidad Avatariana Na’vi, le diga basta a las promesas de la Alumbrera, y que le ponga el freno a Agua Rica y a las autoridades públicas que defienden al modelo de Agua Rica, no por ser Yamana Gold El modelo económico de la minería a gran escala en la República Argentina, si bien está construido en una lógica constructiva y positiva que supone que el beneficio de la explotación es el crecimiento, en la realidad, los hechos no dan testimonio que así sea, y la evolución del sector está generando, de manera sistemática y creciente, rechazos fuertes y nocivos en la sociedad, lo que debe preocupar no solamente a los gobiernos nacional y provinciales, sino también a los inversionistas y a las multinacionales que pretenden Vemos crecer las manifestaciones, vemos violencia y balas de goma, vemos agresiones, fuego, gases lacrimógenos, y demás disturbios. La minería internacional, debemos decirlo, en Argentina, y sobre todo en lugares como Catamarca, no trae ni paz ni tranquilidad, ni desarrollo ni sustentabilidad, ni Si los decisores públicos, las legislaturas, los políticos provinciales, los gobernadores, los secretarios de minería, el gobierno nacional y las mismas empresas, no ordenan mejor sus prioridades en sintonía con las prioridades de las comunidades locales, y no empiezan a tener en |
martes, 8 de junio de 2010
La guerra por la minería en Andalgalá
http://www.rosarionet.com.ar/rnet/opinion/notas.vsp?nid=48507
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