A un mes del derrame, los pantanos comienzan a recibir una mancha color chocolate, con burbujas, y olor fétido.
Nueva Orleans. Una mancha de crudo espesa y viscosa bañaba ayer los pantanos del delta del Mississippi, un mes después de que el petróleo empezó a brotar al explotar una plataforma petrolífera en el Golfo de México.
Hasta ahora, las costas sólo se habían manchado con el preludio de la amenaza. Pero una capa de color chocolate con burbujas anaranjadas y un olor fétido empezó a teñir las cañas y pasturas de los humedales de Luisiana, que albergan una rica variedad de vida silvestre.
Con cada día que pasa crece la indignación. Las autoridades estatales y locales se quejan de que el gobierno federal no hace lo suficiente. El presidente Barack Obama culpa a la agencia que supervisa las perforaciones en el lecho marino. Los republicanos sostienen que la Guardia Costera y el gobierno debieron haber hecho más.
Una capa de fango cubría un pantano en las costas bajas de Luisiana, donde Emily Guidry Schnatzel, de la Federación Nacional de la Vida Silvestre, examinaba las cañas manchadas.
"Esto es desolador", comentó. "No puedo creerlo".
Ralph Morgenweck, del Servicio Nacional de Pesca y Vida Silvestre, dijo ayer que incontables animales podrían estar sintiendo los efectos de la mancha, aunque los trabajadores han hallado muy pocos afectados.
Los dedos acusadores se levantan contra la firma petrolera BP, no sólo por la explosión del 20 de abril que destruyó la plataforma submarina Deepwater Horizon y mató a 11 trabajadores, sino por el cuantioso derrame de petróleo que brotó al Golfo de México sin ser disminuido hasta el fin de semana pasado. La compañía, que rentaba la plataforma, admitió el jueves lo que algunos científicos habían dicho hace semanas: más petróleo se filtró que lo calculado en un principio por las autoridades.
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